martes, septiembre 1

Comenzando

    Dar incio a un proyecto de familia de estas caracteristicas, ha sido uno de los retos más importantes y mas delicados que Manuel y yo hemos emprendido en nuestra vida. Me documenté al respecto, solo para descubrir que en realidad todo estaba en nuestra contra.  Al. contrario de una pareja que comienza por vez primera, la nuestra contaba con una serie de personajes que para bien, o para mal formaban ya parte de nuestras vidas. 
     Al contrario de la pareja de recien casados por vez primera, los padres de cada uno dejan de ser problema, la vida les ha mostrado que los hijos no desaparecen con el matrimonio y que la pareja del hij@ deja de ser una amenaza para convertirse en la persona que llega a colaborar en la felicidad del hij@. 
     Pero existen los hijos, que no comprenden porque los padres no pueden estar juntos, y siendo sinceros, me doy cuenta que aún teniendo 80 años seguiremos con la ilusión de ver a nuestros progenitores compartiendo un mismo espacio.  Los hijos no tienen que ver y sin embargo sufren el desarraigo que supone la ruptura de lo que hasta entonces fue su dinamica familiar.  Los mios, además han vivido el cambio de país, y lo que ello supone, dejar colegio, amigos, familia, casa, paisajes familiares, y acostumbrarse a la nueva situación, incluidos usos y costumbres no contemplados con anterioridad.   Quien viene de lejos ha de adaptarse, pero quien ya se encuentra aqui, de repente su mundo deja de ser lo que es, para observar consternado como su propio padre comparte espacio con una mujer y dos chicos que le son completamente extraños.   
      Y si los hijos añaden retos interesantes, ¿que decir de los ex? Siguen apareciendo en la relación, añadiendo comentarios velados a través de los hijos, saboteando muchos veces las situaciones que ocurriendo muros adentro, trascienden, como es natural. 
      Hace ya un año que comenzamos, y vamos bien. A veces me descubro como el señor del chiste, que habiendose tirado de un decimo piso, al pasar por el septimo piso le dice al asombrado hombre que mira por la ventana "hasta aqui todo va bien". Y es asi en nuestra vida: hasta aqui todo va bien.

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